Para, piensa y elige: un semáforo para las emociones grandes
A veces el cuerpo se nos acelera antes de que el cerebro tenga tiempo de pensar. Esa frase es el corazón de una actividad que uso con niños pequeños y, siendo sincera, también nos pasa a los adultos.
Cuando un niño arrebata, grita o empuja, es fácil ver un "mal" momento. La mayoría de las veces es un cuerpo acelerado. La emoción llegó primero y la parte que piensa no alcanzó su turno. El semáforo le da ese turno. Es tan sencillo que lo entiende un niño de 4 años, y sirve hasta los 8 más o menos.
Tres velocidades
Empieza por el cuerpo, no por la conducta. Los niños entienden las velocidades enseguida:
- Tortuga: lento y tranquilo, como caminar en una mañana en calma.
- Bicicleta: cómodo, avanzando, nada de más.
- Carro de carreras: RÁPIDO. El corazón late fuerte, las manos se mueven, las palabras salen antes de quererlo.
Cosas que aceleran el cuerpo: la preocupación, la emoción, el enojo, la frustración y sentirse abrumado. Fíjate que la emoción también está en la lista. Un cuerpo rápido no es malo. Solo necesita un semáforo.
Prueba preguntar en momentos tranquilos: "¿A qué velocidad va tu cuerpo ahora?" A los niños les encanta responder, y así aprenden a notar antes de reaccionar.
El semáforo
- ROJO es PARA. Detén tu cuerpo. Haz una pausa antes de reaccionar. Pies quietos, manos quietas, boca cerrada por un segundo.
- AMARILLO es PIENSA. Respira. ¿Cómo me siento? ¿Qué está pasando? ¿Qué opciones tengo? Podemos tener más de una opción, y esa es la sorpresa para muchos niños.
- VERDE es ELIGE. Escoge la opción que sea segura, que ayude y que vaya con la situación. Y adelante.
El orden importa. Muchas veces saltamos directo al verde: "¡Usa tus palabras!" Pero un cuerpo en carro de carreras todavía no encuentra las palabras. El rojo y el amarillo van primero.
Practiquen cuando todos están tranquilos
Lo que se aprende en medio de una rabieta no se queda. Lo que se aprende jugando, sí. En mi grupo usamos tarjetas pequeñas para actuar situaciones. Puedes hacer las tuyas con fichas de cartulina y turnarse para representarlas con el semáforo:
- Dos personas quieren el mismo juguete.
- Alguien toma el juguete que estás usando.
- Alguien tumba tus bloques sin querer.
- Tienes que esperar tu turno.
- Alguien dice que no puedes jugar.
- No te toca ir primero.
Actúen los dos papeles. Deja que tu hijo sea quien tumba los bloques y también a quien se le cayeron. En el amarillo pregunta: "¿Cuáles son dos opciones aquí?" Celebra la pausa en sí, no solo la decisión final. "Detuviste tu cuerpo. Eso era lo difícil."
Una botella de la calma para el rojo
La botella de la calma es una botella transparente con agua, pegamento transparente y brillantina. Cuando el niño está en rojo, la agita y mira cómo se asienta la brillantina mientras respira despacio. Se asienta más o menos en el tiempo que el cuerpo necesita para bajar la velocidad. Luego amarillo: piensa. Luego verde: elige. Algunas familias tienen una en el carro y otra en la cocina.
Qué decir en el momento
- "Luz roja. Vamos a detener el cuerpo juntos."
- "Amarillo. Una respiración. ¿Qué está pasando ahora?"
- "¿Qué opciones tenemos? A mí se me ocurren dos."
- "Verde. ¿Cuál es segura y ayuda?"
- Después: "Hiciste una pausa. Lo vi. Así se ve ser fuerte."
Mantén tu propia voz en velocidad de tortuga mientras lo dices. Los niños toman prestada nuestra velocidad.
Libros para leer juntos
Los cuentos hacen que la idea se quede. Estos libros ilustrados sobre la preocupación y las emociones grandes son un buen comienzo. Los cuatro primeros están en inglés:
- Ruby Finds a Worry, de Tom Percival
- The Don't Worry Book, de Todd Parr
- Worry Says What?, de Allison Edwards
- How Big Are Your Worries, Little Bear?, de Jayneen Sanders
- En español: El monstruo de colores, de Anna Llenas, y The Feelings Book / El libro de los sentimientos, de Todd Parr (bilingüe)
Es probable que tu biblioteca tenga casi todos. Pide en la sección infantil más libros en español.
La idea de fondo
No tienes que actuar según tu primera idea. Puedes hacer una pausa y elegir. Cuando los niños escuchan eso, y nos ven hacerlo, aprenden que una emoción grande no es una emergencia. Es una señal para ir más despacio. Esa es una habilidad que van a usar toda la vida.
Fuentes
- Academia Americana de Pediatría (HealthyChildren.org), 4 ideas de juego para ayudar a su hijo a controlar sus emociones
- Child Mind Institute, Cómo ayudar a niñas y niños a calmarse
- Academia Americana de Pediatría (HealthyChildren.org), Todos nos enfadamos: cómo ayudar a su niño a sobrellevar conflictos
Para, piensa y elige: hojas para imprimir
El semáforo con sus tres pasos y las velocidades de tortuga, bicicleta y carro de carreras, cómo hacer una botella de la calma, y una hoja para dibujar Mi día perfecto con preguntas para los adultos. Para niños de unos 4 a 8 años, más una hoja para edades de 6 a 16.
Este artículo es solo educativo. No es terapia y no reemplaza la atención de un profesional con licencia. En una crisis, llama o escribe al 988 (en español: oprime 2 o envía AYUDA).